Te enseñamos a cuidar tu joya
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La gente nos escribe mucho por esto. Compraron una pieza, les encanta, y ahora tienen miedo de dañarla. ¿Me puedo bañar con ella? ¿La puedo llevar al gimnasio? ¿La tengo que guardar en algo especial?
La respuesta corta es que sí a casi todo. Nuestras piezas están hechas para el uso diario y aguantan agua, jabón y sudor sin problema. Si te pasas la vida quitándotela y poniéndotela, terminas usándola menos y perdiéndola más.
Dicho eso, hay unas cuantas cosas que sí desgastan cualquier joya, y vale la pena conocerlas. No son muchas.
Los químicos fuertes. Cloro de piscina, blanqueador, limpiadores de baño y de cocina. Si vas a meterte a una piscina o a limpiar la casa con productos, quítatela. Es el único hábito que de verdad marca diferencia a largo plazo.
El perfume y la crema puestos encima. No es que le hagan daño instantáneo, pero el alcohol y los aceites se van acumulando y opacan el brillo. La solución es de orden, no de esfuerzo: primero la crema, luego el perfume, esperas un minuto a que sequen y de último la joya. Eso es todo.
Guardarla en el baño. Es donde casi todo el mundo la deja y es el peor lugar de la casa por la humedad. Cualquier cajón del cuarto funciona mejor. Si es una cadena, guárdala estirada o cerrada para que no se enrede con las otras.
Los limpiadores de joyería del supermercado. Los líquidos para plata y los paños abrasivos están diseñados para pulir metal macizo. En una pieza con capa de oro, lo que pulen es la capa. Para limpiarla basta agua tibia con una gota de jabón suave, un paño de microfibra y secarla completamente antes de guardarla. Una vez al mes es más que suficiente.
Del mar y del gimnasio nos preguntan mucho. Ninguno de los dos es un problema real. La sal y el sudor no le hacen nada si al llegar la enjuagas con agua dulce y la secas. Lo que sí desgasta es dejarla húmeda puesta durante horas.
Y ya. Esa es toda la lista.
Si nos preguntas, la mejor forma de cuidar una joya es usarla. Las piezas que se dañan casi nunca son las que están puestas todos los días: son las que llevan tres años en una bolsita al fondo de un cajón, enredadas con otras cinco.